Publicidad

Si hablamos de la construcción de la hiperrealidad a través de los medios debemos incluir La Publicidad, que aunque se mencione con menos frecuencia en la obra, sí tiene un peso importante en la creación de los estereotipos que siguen los personajes.

La publicidad es una forma de comunicación que desea convencer a los usuarios para que actúen de una forma determinada. Lo que pretende no es tanto la descripción de un producto sino generar una fuerza que afecte a nuestras decisiones y modifique nuestra realidad, con el fin de que el producto nos resulte imprescindible. Para Lyotard, con la publicidad han desaparecido los grandes tópicos argumentales de la modernidad y el único discurso coherente es el de las mercancías, no de los objetos sino de los valores y signos que los comunican. Esta pérdida de valores tradicionales dificulta la comprensión de la realidad creando una hiperrealidad publicitaria que nos lleva al consumismo subconsciente e irracional.  Este consumismo se expresa a través de un universo simbólico que reproduce los valores y estilos de vida dominantes en la sociedad actual.

La publicidad está empezando a convertirse en la fuente más poderosa de contaminación mental. Según un estudio de Kalle Lasn una persona media de una ciudad cualquiera recibe unos 3000 mensajes publicitarios al día (logotipos, paneles publicitarios, revistas, anuncios en televisión/radio, vía internet…). Y aunque todos nos consideremos inmunes a ella la publicidad se instala en nuestro subconsciente y nos hace actuar a su antojo. Romano en las primeras páginas de la obra hace alusión a esto: si tú ves la tele parecería que los amigos sólo sirven para salir de copas (…) pero yo he aprendido que la amistad es algo más.

La publicidad crea estereotipos que son modelos impuestos en nuestra sociedad con la intención de dirigir nuestros deseos y que a través de repeticiones de éstos nos llevan directamente a la imitación. Existen una serie de estas constantes culturales que se repiten con más frecuencia: la felicidad (si consumimos los mismos productos que los estereotipos seremos felices), la competividad (necesidad de destacar sobre el resto), el éxito social (también el sexual), la tecnología (debemos avanzar con la ciencia) y la feminidad (ser la más guapa). Todos ellos hacen que el individuo postmoderno se sienta en la necesidad de consumir. Pero estas inquietudes que se crean en el consumidor muchas veces provocan daños irreparables cómo la anorexia o la vigorexia. En ‘Lo verdadero es un momento de lo falso’, encontramos dos personajes obsesionadas con el estereotipo femenino publicitario. Por un lado, Olga que es una mujer de 40 años que tiene la ilusión de recuperar su juventud con los productos de belleza que encuentra en el mercado. Y por otro, Valeria, una chica joven bellísima muy obsesionada con su aspecto tanto que, se siente simplemente un objeto sexual.  Estos dos personajes son ejemplos de lo que la publicidad corrompe nuestra mentalidad sumergiéndonos en un deseo de conseguir cosas hiperreales en un mundo real. Y lo peor es que lo consigue y acabamos viendo obsesiones de este tipo como normales.

Atalía Urbiola Mohamed

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