Literatura

ANÁLISIS DE UNA NOVELA

Mikhail Bakhtin (1895-1975)

The Dialogic Imagination (U. of Texas P, 1981).

DEFINICIÓN DEL GÉNERO NOVELA:

Una novela es un relato de lo que les sucede a ciertas personas en cierto lugar, tiempo y circunstancias.

CONCEPTOS GENERALES SOBRE LA NOVELA.

Origen: Del italiano novella.

Obra de ficción, no histórica, en prosa, de más de 35.000 palabras, que crea un mundo cerrado (que atrapa al lector por su interés) a imagen de la vida (se inventa un mundo imaginario parecido al mundo real pero no pretende ser éste, no es una trascripción, registro, o fotografía de la vida) en la que va envuelta una visión del mundo y de la vida (cosmovisión o Weltanshauung).

Esta imagen de la vida es generalmente más coherente y ordenada que la vida real.  O sea, el novelista escoge los materiales que le parecen más significativos y los organiza de una manera nueva (Hegel, Estética).

El novelista puede establecer su propia lógica en su mundo ficticio, pero este mundo de invención debe ser coherente estéticamente.

La función esencial de la novela es describir dinámicamente una atmósfera cuya misión es referir una acción concreta llevada a cabo por ciertos personajes.

Debe producir también múltiples impresiones (peripecias) y no sólo una (como el cuento).

Como estructura debe atraer irresistiblemente al lector (José Ortega y Gasset).

Según György Lukacs, la novela debe ocuparse de la vida del hombre que vive cargado de problemas y que busca valores a que asirse para solucionarlos (la novela realista sigue así una función social).

El esteticismo de la novela de vanguardia (ilusionista, de evasión social) es un escape de la lucha por buscar esos valores; esta novela acepta la condición humana como algo permanente que no puede solucionarse.

Según Jean-Paul Sartre, el novelista usa palabras como signos de comunicación para producir cambios en la sociedad, cambiando el ambiente social del hombre y el concepto que el hombre tiene de sí. (José Ortega y Gasset, Ideas sobre la novela; György Lukacs, Teoría de la novela; Lucien Goldmann, Pour une sociologie du roman; Jean Paul Sartre, ¿Qué es literatura?).

La novela también debe ser morosa en la presentación (esto es parte de la descripción) [tempo lento].

La novela también muestra explícita o implícitamente la cosmovisión del autor.

Las novelas pueden ser de tema (la visión del mundo se expresa indirectamente o en forma implícita) o de tesis (cuando se insiste en esta visión y se presenta explícitamente).

La novela contemporánea presenta un mundo inquietante, inestable, en peligro.

Presenta enigmas, no lecciones.

Es incompleta en la presentación del escenario y los personajes, que actúan en forma inconexa o contradictoria, como en la vida real.

Se usa el psicoanálisis.

Se desprecia lo racional.

Se exploran mundos interiores, visiones de locos o ultra-personales, el inconsciente (Yo el supremo, de Roa Bastos), el ensueño, el estupor alcohólico (El compadre, de Carlos Droguett), el recuerdo (Proust), la imprecisión fugaz (Henry James, Virginia Woolf).

CLASIFICACIÓN DE LA NOVELA POR TÉCNICA (José Ortega y Gasset):


1.   Por técnica:

  1. Novela narrativa
  2. Novela autobiográfica (punto de vista narrativo de primera persona)


1.  Diario


2.  Memoria (Güiraldes,
Don Segundo Sombra; Rivera, La vorágine).

  1. Novela epistolar (Valera, Pepita Jiménez; Bram Stoker, Drácula)
  2. Novela dialogada (Pío Baroza, Paradox Rey).  Predominio del diálogo.
  3. Novela alegórica (Franz Kafka, El castillo)
  4. Novela pictórica y novela dramática:

1).  Novela pictórica o panorámica: insiste en un lienzo ininterrumpido de narración con la presencia del autor siempre a la vista (Tolstoy, La guerra y la paz)


2).  Novela dramática.  El autor desaparece de enfrente del lector y trabaja su material a base de escenas o cuadros trabados entre sí por  resúmenes narrativos (G. Flaubert,
Madame Bovary; Valle Inclán, Tirano Banderas)

CLASIFICACIÓN DE LA NOVELA SEGÚN ORTEGA Y GASSET Y LAPESA (Introducción a los estudios literarios):


a.
Novela ilusionista.  Relatos aventureros y narraciones situadas en ambiente fantástico o idílico.  Interesan los personajes mismos, extraordinarios y atrayentes, y la complicación de la acción (peripecias múltiples).  Libros de caballerías, novelas pastoriles, bizantinas (Heliodoro, Aethiopica; policíacas (Ian Fleming, James Bond, etc.).

b. Novela realista.  Forma veraz e intensa de pintar almas y ambientes:

1) Novela psicológica (analiza los caracteres);

2) Novela de costumbres (describe círculos sociales).

ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA NOVELA: Una novela es un relato de lo que les sucede a ciertas personas en cierto lugar, tiempo y circunstancias.  Así que los tres elementos constituyentes de una novela son: ACCIÓN (lo que sucede), CARACTERES (las personas), y AMBIENTE (el escenario, la época, la atmósfera).

1. ACCIÓN.  Contenido de los hechos.  Sucesos unidos que se desarrollan con intensidad progresiva hasta llegar al PUNTO CULMINANTE.  El elemento central de interés es el CONFLICTO de fuerzas: externo y objetivo [de un personaje con otro; de un personaje con un ambiente; de un personaje con su destino] o interno y subjetivo.  La forma en que los sucesos de la acción están organizados se llama COMPOSICIÓN o ESTRUCTURA: cronológico y causal [estructura lógica: ab ovo]; o libre o artística [in medias res o in extremas res, que requieren retrospecciones temporales > flashbacks, etc.].  La ESTRUCTURAde la novela se divide en 3 partes:

1. EXPOSICIÓN (el estado de las cosas antes del conflicto), 2. NUDO o DESARROLLO (el desenvolvimiento de la acción en línea ascendente hasta llegar al punto culminante),

3. DESENLACE (la solución de la situación problemática).

2. CARACTERES.  Los PROTAGONISTAS son de participación más destacada.  Hay personajes EPISÓDICOS que aparecen en un sólo momento.  La caracterización es DIRECTA cuando el autor nos informa cómo son, e INDIRECTA, cuando la personalidad del personaje se desenvuelve ante el lector por medio de lo que hace, dice y por lo que otros piensan de él.  Los personajes pueden ser ESTÁTICOS, DINÁMICOS, EVOLUTIVOS, PLANOS, y REDONDOS.  Los caracteres tienen individualidad y vida propia (Don Quijote, Hamlet, Falstaff); los tipos representan un grupo o clase.

3. AMBIENTE O MARCO ESCÉNICO: El lugar y la época en que se desarrolla la acción constituye el ambiente.  El ámbito espacial puede abarcar el mundo eterno (Jules Verne, La vuelta al mundo en ochenta días) o un lugar único y particular (un sanatorio para tuberculosos en La montaña mágica de Thomas Mann).  En las novelas de aventura y de acción el ambiente es extenso, en las de carácter psicológico es más reducido.  El TIEMPO puede abarcar varias generaciones (La guerra y la paz) o durar un día (Ulises de James Joyce).  No todo el tiempo de la acción es vivido por el lector.  El tiempo vivido por el lector es casi siempre mucho menor que el tiempo de duración (excepción: Ulises).  La retrospección o flashback es el recurso habitual de la vuelta atrás en el tiempo.  También hay tiempo circular (se puede leer la novela por cualquier página ya que el orden de la lectura es indiferente: La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes).  La presentación del marco temporal espacial puede serDIRECTA (el autor mismo nos informa el lugar y época) o INDIRECTA (el lector tiene que llegar a sus propias conclusiones basándose en evidencia interna, histórica, geográfica, cultural, etc.).

TÉCNICAS NARRATIVAS:

El PUNTO DE VISTA narrativo se relaciona con la mente o los ojos que ven la acción narrada, que puede ser la del propio autor o la de un personaje o espectador de la acción.

Los PUNTOS DE VISTA son de TERCERA y de PRIMERA persona.

La perspectiva de la TERCERA persona es la del autor omnisciente que ve la acción y la comunica al lector.  El autor tiene conocimiento absoluto de todo, no sólo de los sucesos exteriores sino de los sentimientos más íntimos de sus personajes.

El autor omnisciente puede adoptar una actitud subjetiva (opinando y comentando sobre la acción o los personajes: Thackeray, Vanity Fair), o una actitud objetiva (voz narradora despersonalizada: James Joyce).  El autor como observador (tercera persona limitada) ve y cuenta la acción pero no con un conocimiento absoluto sino LIMITADO.  En este caso hay cosas que el autor «ignora».

El punto de vista también puede ser una INTELIGENCIA CENTRAL, cuando el autor narra en tercera persona pero viendo las cosas a través de un personaje (lo que ese personaje no percibe tampoco lo percibe el autor).  Pero la perspectiva puede cambiar de personaje a personaje (PUNTO DE VISTA DEL NARRADOR AMBULANTE o roving narrator [Caroline Gordon & Allen Tate, House of Fiction). PRIMERA PERSONA.

El punto de vista del PROTAGONISTA o primera persona central.  El personaje principal cuenta su propia historia en primera persona (Rivera, La vorágine).

También se puede adoptar el punto de vista de un PERSONAJE SECUNDARIO que narra en primera persona la historia del protagonista (Scott Fitzgerald, The Great Gatsby).  El punto de vista puede ser también de un mero OBSERVADOR, o PRIMERA PERSONA PERIFÉRICA (observador marginal, sin participación activa en la acción, pero que fue testigo de ella).

PROCEDIMIENTOS NARRATIVOS.

TÉCNICA NARRATIVA TRADICIONAL: El autor omnisciente narra directamente los acontecimientos en forma general o panorámica (visión general de las cosas) o escénica (momentos seleccionados, ciertos trozos de la vida).

TÉCNICA EPISTOLAR (serie de cartas.  La voz del autor desaparece y quedan las de los corresponsales: Valera, Pepita Jiménez; Bram Stoker, Drácula). TÉCNICA DIALOGADA (el autor desaparece y quedan los personajes dialogando.  La voz del autor se oye de vez en cuando en acotaciones o notas (Pío Baroja, Paradox Rey; Ramón del Valle Inclán, Tirano Banderas).

TÉCNICA DE MEMORIAS (en primera persona, desde el presente, un personaje recuenta la historia del pasado hasta llegar al momento presente de la historia).

TÉCNICA DE DIARIO (se van anotando los acontecimientos más significativos de la vida del personaje y así se teje la historia).

ACERCAMIENTOS NARRATIVOS (SUBJETIVISMO MODERNO):

MONÓLOGO INTERIOR o «fluir de la conciencia» (el narrador narra impresiones fugaces en forma delirante, sin orden temporal.  Su conciencia fluye y se exponen los sentimientos más íntimos sin organización lógica tal y como vienen a la mente.  A veces se eliminan los signos de puntuación y las estructuras gramaticales.  Este discurso refleja el caos interno del personaje.  A veces no hay pausas, comas, o puntos.  Libre confesión: Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Agustín Yáñez).

CONTRAPUNTO: La simultaneidad de planos distintos presentados a la vez (en una misma página los personajes van del presente al pasado y regresan al futuro, etc.  Simultaneidad de tiempos, lugares y personajes sin prevenir al lector del cambio.  Provoca esta lectura confusión al lector.

ENFOQUE NARRATIVO MÚLTIPLE:  Se presenta una acción desde diferentes puntos de vista.  Técnica cubista. Luces de bohemia de Valle Inclán (forma de novela dialogada); Rashomon de Akira Kurosawa; ciertas partes del Quijote). La pluralidad de perspectivas plantea nuevas dificultades al lector, que entonces tiene que escoger.

TONO: La actitud del autor hacia un objeto, situación, o personaje, o ideas discutidas por los personajes.  El tono es la voz del autor.  Puede ser serio, sarcástico, grave, irónico y es elemento indispensable para la recta interpretación del sentido de la narración.  El tono sirve para indicarnos de qué lado caen las simpatías del autor.

SÍMBOLOS (representaciones concretas u objetivizaciones externas de ideas): por ejemplo en títulos (Benito Pérez Galdós, Doña Perfecta; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara) o en los nombres de los personajes (Tirano Banderas, Don Inocencio, Nosferatu [«no muerto»], Chew Mee [The Man with the Golden Gun], Placerdemivida [Tirant lo Blanch]).

En el siglo XX, en cuanto a narración ficticia se refiere, preferimos lo subjetivo (la verdad habita en el interior del hombre), lo personal, donde cada personaje se define por sus palabras y sus obras mucho más que por su caracterización previa que de él nos hace el autor.

El autor ha desaparecido.  Los personajes han quedado en libertad para actuar.  El autor no debe ser el juez de sus personajes sino un puro testigo imparcial.

PERSONAJES: flat (llanos) o round (redondos) [E. M. Forster]. Los primeros se construyen alrededor de una idea o de una pasión única (el poder, el amor, la obsesión, etc.).

Los redondos tienen varias facetas, son personajes dudosos, contradictorios, heroicos y mezquinos a la vez, misteriosos, no predeterminados por el novelista, que se hacen a sí mismos a lo largo de la obra, seres enormes, indecisos, invisibles en sus tres cuartas partes, como icebergs (Forster).

PERSPECTIVISMO: No hay verdad absoluta; todo es relativo.  Cada persona tiene su propia verdad, su propia visión del mundo, su forma propia de hablar. Su visión del mundo es íntimamente personal y propia.  Puede haber varios puntos de vista (Quijote, Carlos Fuentes)

ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA NOVELA:

I. CONTENIDO:
A.  Título: su sentido y función.
B.  Asunto (resumen de la obra)
C.  Tema (idea dominante)
D.  Elementos de la novela:
1.
Personajes:
a.  Clasificación, caracteres, tipos, símbolos
b.  Caracterización directa o indirecta
c.  Relación entre personaje y acción
d.  Relación entre personajes y ambiente
2.
Ambiente:
a.  Escenario y época (el donde y el cuando de los hechos)
b.  Índole real o ficticia, rural o urbana, actual o del pasado
c.  Atmósfera (sensación que prevalece en la obra)
3.
Acción:
a.  Naturaleza:
1.  Interna o externa
2.  En el tiempo o en el espacio o en ambos
3.  Tiempo  de  duración  de la  acción  y  tiempo vivido.
b.  Lógica y motivación:
1.  Relación causal o casual.
2. Obedece a motivos o propósitos humanamente comprensibles o actúa arbitrariamente o movido por fuerzas superiores.
II.
FORMA:
A.  Estructura o composición:
1.  Exposición
2.  Nudo
3.  Desarrollo
4.  Punto culminante
5.  Resolución
B.  Composición: lógica o artística
C.  Relación entre contenido y estructura:
D.  Aspectos técnicos:
1.  Punto de vista
2.  Técnicas narrativas
3.  Relación entre el autor y la forma
E.  Estilo:
1.  El lenguaje y sus particularidades: la lengua.
2.  Relación entre contenido y forma
3.  Relación entre autor y forma
F.  Apreciación y valores de la novela:
1. Valores diversos: lógicos, éticos, estéticos, lingüísticos, etc.

De todos los ELEMENTOS INTEGRANTES DE LA NOVELA anteriores, solo seleccionaremos los más importantes o llamativos para analizar literariamente esta novela de Lucía Etxebarría. Así, tenemos:

I. CONTENIDO:
A.  Título: su sentido y función.

El título de una obra literaria es el primer contacto que tiene el lector con esa misma obra.

Este título puede ser de muy distintas maneras pero, como es lógico, ha de reflejar o ceñirse al máximo al contenido de la misma, adelantarnos de qué va dicha obra. Y este adelanto, cómo no, los autores siempre buscarán que sea lo más atractivo y sugerente posible, ya que él será la puerta por la que el lector entrará en la obra.

Ante la presencia de un título, el lector se pregunta qué relación puede tener con la obra o si existe o no correspondencia con el contenido a que se refiere. Si está bien elegido, el título debe contener información muy relevante acerca del contenido de la obra y orientar al lector.

Las palabras que componen el título son como claves y, según la terminología de la Lingüística del Texto, deben ser la macroestructura del discurso, deben ser un resumen y una validación de todo lo que en el texto es importante, interesante.

Así pues, la función cognitiva y comunicativa del título hace que en el lector se generen varias expectativas de las que una de ellas será la más precisa y predecible que, como señuelo, despierte en él el deseo de “consumir” aquello bajo cuyo epígrafe se expande. En este sentido, el título constituye un reclamo para el futuro lector, que excita su atención y le prepara el ánimo, despertando en él la curiosidad.

Según Casado, los títulos “son el lugar preferido para las opiniones implícitas: el resumen que todo titular supone exige una validación de lo que es importante, interesante o pertinente”1.

‘Lo verdadero es un momento de lo falso’ toma el nombre de una frase del filósofo Guy Debord, precursor del pensamiento situacionista y la “psicogeografía“. La autora propone así que la visión de la realidad “varía mucho en función de tu lugar en el mundo. Lo real como algo estático e inmutable no existe“.

TAREA.

Pues bien, basándonos, como decimos, en la capacidad innata que todo ser humano tiene de sacar deducciones, inferir significaciones y seleccionar lo más relevante de una información, procederemos a sintetizan el título de la obra que vamos a analizar y ver si tiene relación o no con lo que nos está contando o, al menos, ver qué deducimos de él y ver también si tiene una función y un sentido determinados. Y en esta novela que comentamos, incluso pueden ayudarnos a esa tarea las fotografías que aparecen en la portada (se pueden analizar también).

B.  Asunto (resumen de la obra)

El cadáver de Pumuky, un joven de veintisiete años, cantante de un grupo de moda, aparece en un remoto pinar situado en los alrededores de Madrid con un tiro en la cabeza. ¿Se ha suicidado? ¿Le han disparado? Y de ser así, ¿fue el asesino su mejor amigo, su novia despechada, el díler al que le debía dinero? Cada persona alrededor de Pumuky ––novias, amantes, amigos, mánager, vecinas, madres de amigos, todos ellos entrelazados en una enmarañada red de relaciones sexuales y amistosas, infidelidades y mentiras, traiciones e hipocresía–– cree saber la verdadera razón de su muerte. Cada uno conoce datos que, en su opinión, aportan luz sobre el caso. Pero sólo el lector, cuando recopile todos los testimonios, entenderá lo sucedido. O no. Porque lo verdadero es un momento de lo falso y la realidad no es más que un simulacro infinito. En un mundo en el que la imagen equivale a la verdad, no hay tiempo para pensar, para abstraer, para reflexionar sobre el contenido.

Pumuky ha muerto. ¿Suicidio? ¿Asesinato? A través de personas que directa o indirectamente le conocieron intentamos construir, con sus pistas, acertadas o no, quién era Pumuky y qué pasó aquel día en el bosque. ¿Lo conseguiremos? Trece visiones de un mismo hecho, hablando sobre la misma persona. ¿Realmente llegamos a saber la verdad?

TAREA.

Reflexionar vosotros sobre el contenido/asunto de la novela a ver si podéis llegar a una conclusión sobre si ha sido muerte, suicidio,…

C.  Tema (idea dominante)

Toda expresión lingüística implica una operación de transcodificación que necesariamente tiene como mediador al ser humano, condición que le permite manipular la misma expresión lingüística, adaptándola a las circunstancias y a los propios intereses, enmascarando, proponiéndoselo o no, determinados sentidos que, en ocasiones, pueden llegar a contradecir el significado que manifiesta la superficie del texto.

La interpretación de un enunciado (o de una novela en el caso de ahora) no se basa solo en su representación semántica sino que, normalmente, lleva implícitos otros contenidos. El cometido de una pragmática de carácter inferencial es, precisamente, explicar cómo el oyente deduce el significado del hablante a partir de la evidencia proporcionada por éste.

El proceso de comunicación humana se caracteriza por el conjunto de actividades racionales que se llevan a cabo y que permiten que podamos no solo obtener información del entorno a través de la percepción, sino inferir nuevos conocimientos a partir de otros ya adquiridos.

Según la Teoría de la Relevancia, desde el momento en que recibimos un estímulo ostensivo de carácter lingüístico, la mente del destinatario pone en marcha de manera automática diferentes tipos de procesos, comenzando por el más mecánico de descodificación (proceso gramatical) y siguiendo por otros de naturaleza inferencial, desde la desambiguación y la asignación de referentes, hasta la identificación de la intención del emisor (proceso pragmático): la comprensión de un enunciado o un texto no depende sólo del significado de su estructura superficial sino de su significado interno, de lo implícito, en definitiva.

De la misma manera, cuando leemos una novela, vemos o leemos una obra de teatro o contemplamos un suceso, de acuerdo con el Principio Cognitivo de Relevancia (PCR), la mente humana maximiza la relevancia; es decir, en el proceso global de comprensión, “selecciona” aquellos ítems más relevantes, los que siguen la ley del mínimo esfuerzo, y que resumen el suceso, la película o la obra de teatro en cuestión.

TAREA.

Intentar resumir el suceso o tema de la novela en una o dos líneas como mucho.

 

II.  ELEMENTOS DE LA NOVELA.
A.
Personajes:
a.  Clasificación, caracteres, tipos, símbolos
b.  Caracterización directa o indirecta

El abanico de tipos que presenta la novela la convierte en un catálogo interesantísimo de los modos de enfocar la realidad de los hombres y mujeres de hoy.

Lucía sabe dotar a sus novelas de unos personajes que no dejan al lector indiferente. Son personajes muy vivos y reales, tanto que llega un momento en el que dudas si realmente son ficción o hay una parte de verdad tras ellos.

Al principio del libro se muestra un esquema con todas las personas que aparecen en él y las conexiones que hay entre ellas. Es complicado no sentirse perdido cuando tan solo llevas unas pocas páginas leídas, ya que da la sensación de que es imposible que algunas de las personas del esquema estén relacionadas con otras. Pero a medida que avanza la narración todas estas conexiones van cobrando sentido, como si fuesen obvias desde un principio.

El personaje más interesante y complejo es Pumuky: hijo de una drogadicta que murió cuando él apenas era un niño, busca en las mujeres con que se acuesta esa madre perdida y es  incapaz de admitir su homosexualidad ni de combatir la soledad que lo embarga. Pumuky es una persona autodestructiva, caprichosa, violenta, obsesiva, con un padre al que apenas llegó a conocer, y con un largo historial de conquistas femeninas, principalmente mayores que él. No quiere a ninguna pero las necesita a todas. Tiene esa necesidad de sentirse apreciado, o más bien, de que tener alguien que, con solo una llamada, estén a su lado.

Pumuky, Romano y Mario son los tres componentes pijos del grupo Love and Sex Addicts; se conocieron en el liceo francés de Madrid con 11 años.

Pumuky: huérfano de Charlotte, una pintora politoxicómana y nieto de Sergio y Clara, sus abuelos medio fachas y joyeros de alto copete. Vive en el piso de su difunta madre que guarda celosamente como un templo. Es el cantante saltarín del grupo. Depresivo, alcohólico, sujeto a miles de adicciones. Se folla sistemáticamente a todas las novias que deja su amigo Romano.

Romano: hijo de la psicoterapeuta Sabina (que da consejos a marujas de cincuenta años en un programa televiso) que se separó de su marido francés y volvió a Madrid con su hijo. Toca el bajo en el grupo.

Mario: hijo de la gorda Marié (María Elena la ballena) una escritora de éxito y del editor de libros de autoestima Víctor que ella abandonó para casarse con el pedante crítico de literatura Leonardo. Víctor también se volvió a casar con la bella Lola, de la edad de su hijo. Mario se ocupa de la parte tecnológica del grupo y es fan de Debord y de Baudrillard, a quienes dedicó su tesis.

Pero además, la narradora entrevista a trece protagonistas que conocieron a Pumuky antes de que lo encontraran muerto y teje su versión de la historia a partir de las confesiones, sentimientos y resentimientos de cada uno. Lo malo es que, entre tantas historias ligeras de sus allegados, la figura de Pumuky, en torno a la cual se supone que gira toda la trama, queda en un papel muy secundario.

TAREA.

Los personajes son los actores literarios que desarrollan la acción de la novela. Pueden ser reales (aquellos basado en personas que viven o han vivido realmente) o ficticios (surgidos de la imaginación del escritor) y suelen presentarse mediante una descripción o caracterización. Esta descripción puede ser:

  1. Física. Se describe al personaje por su aspecto físico, constitución y atuendo.
  2. Psicológica. Se realiza una descripción emocional y sicológica del personaje atendiendo a su comportamiento y opiniones.
  3. Mixta. Se trata de una mezcla de las dos anteriores que suele denominarse retrato.

Atendiendo al nivel de intervención o importancia en la narración de los  distintos personajes, pueden clasificarse como:

  1. Principales o protagonistas. Son aquellos sobre los que recae el peso de la trama.
  2. Secundarios. Son personajes que sustentan a los principales, pero que no aportan nada fundamental a la trama.
  3. Portavoz. Es el personaje sobre el que recae la narración de la acción. Puede ser el protagonista, un personaje secundario, o un narrador impersonal y omnipresente que no participa de la acción.

Por último, si atendemos al tipo de caracterización, podemos encontrar una clasificación diferente que dividiría los personajes en:

  1. Personajes planos. Son aquellos descritos mediante una característica básica que se comportan de la misma manera a lo largo de todo el relato.
  2. Personajes redondos. Son aquellos que van caracterizándose a medida que transcurre la acción, evolucionando de forma natural a lo largo del relato.

Con todos estos datos, hablar un poco de los personajes que aparecen en la novela, si son planos o redondos; también si son principales, protagonistas, secundarios; si son tipos o símbolos, y cómo es su caracterización (directa o indirecta), por ejemplo.

Como son muchos, cada uno puede dedicarle el espacio a uno concreto, sin repetir (cuando alguien hable de un personaje, se dará por hecho ya y nadie más lo tratará a no ser que aporte muchas cosas más interesantes).


B. Ambiente:

El ambiente es el espacio general en el cual se desarrolla el relato; en él se mueven los personajes. Existe el ambiente físico y el ambiente sicológico.

El ambiente físico es el lugar propiamente donde los personajes existen, viven o se mueven. Dentro de él se pueden considerar dos aspectos: el local y el temporal.

  • El ambiente físico local: es el lugar donde están situados los personajes y se desarrollan los acontecimientos. Puede ser un lugar determinado-por ejemplo, Puerto Rico o la ciudad de Ponce- o indeterminado -por ejemplo, la playa de Isla Verde o el campo en Barranquitas-. También, puede tratarse de un lugar determinado, pero ficticio. Por ejemplo, la novela Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez, ocurre en un pueblo ficticio llamado Macondo. En general, el ambiente físico local se encuentra caracterizado en la narración, es decir, se señalan datos sobre él. A veces, esta información es entregada directamente por el narrador, pero en otras ocasiones debemos extraerla de la propia historia.
  • El ambiente físico temporal: se refiere a la época histórica en la cual transcurren los hechos. Puede ser la época actual, es decir, el presente. Por ejemplo: “En la casa del lado viven dos hermanitas…”. Además, aunque la obra esté situada, por ejemplo, hace unos años atrás, se sigue considerando el ambiente físico temporal como presente, ya que se trata de la época histórica actual.La época también puede ser pasada, por ejemplo: “Esta historia tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial”; o futura, por ejemplo: “A comienzos del año 2050…”. En este último caso, se trataría de narraciones fantásticas, o de ciencia ficción.
    En ambos casos, no importa que el autor de la obra sea de esta época. Él puede situar su historia en cualquier período, gracias a la imaginación propia, y a la de los lectores.

El ambiente sicológico es la atmósfera o clima emocional, sicológico, en la cual se desarrollan los acontecimientos. Este espacio está creado por todos los elementos presentes en la historia, aunque se hayan puesto en ella sin perseguir necesariamente ese fin. Los factores que influyen en la creación de un ambiente sicológico no siempre pueden delimitarse con claridad.

TAREA.

Lucía Etxebarría ambienta su novela en el Madrid actual: esos son el escenario y la época en los que se ambienta la novela.

La autora propone un análisis lleno de erudición de nuestra sociedad y en particular de la generación de los 20-40 años. Sexo, drogas, amor, traiciones, muerte, alcohol, dinero,… son los ingredientes narrativos de esta obra. Incluso la autora va más allá y nos sumerge en el mundo de un grupo de música pop, los Love and Sex Addicts (se puede ver en Youtube su video Coge palomitas) y deja informaciones en Facebook, MySpace y Youtube para borrar un poco más las pistas y adentrarnos en la hiperrealidad que pinta/denuncia en su libro: ¿el ambiente es real o ficticio?, ¿actual o del pasado?

Lucía Etxebarría alude constantemente a las tesis de Baudrillard y de Debord sobre la hiperrealidad que reconstruye y altera la realidad dándole una connotación falsa, o hiperreal. El título, Lo verdadero es un momento de lo falso, viene de un aforismo de Guy Debord que escribió en La société du spectacle. Todo alude a los dos filósofos franceses que denunciaron la «desaparición de lo real». Lucía Etxebarría crea puentes entre ficción y socio-filosofía para elaborar una novela-ensayo situacionista.

El proyecto de Lucía Etxebarría es ambicioso ya que tiene que lidiar tanto con una exigencia literaria novedora como con un propósito socio-filosófico complejo, pero ¿el resultado es bueno? Analízalo y da tu opinión al respecto.

Consejo: es conveniente adentrarse en la obra de Debord y de Baudrillard para apreciar realmente el colosal trabajo de la autora.


C. Acción:

La acción argumental se desarrolla de dos formas:

Por un lado tenemos (en cursiva) los testimonios de los amigos y familiares de Pumuky, gracias a los cuales podemos conocerle un poco más, tratando de averiguar qué fue lo que realmente pasó. Además, cada uno de ellos da su propia versión y trata de exponer la razón de su muerte.

Por otro, es el narrador quien nos va presentando a cada uno de esos secundarios: Romano, Oscar, Olga, Víctor, Marie, Leonardo, Lola

Personajes bastante peculiares pero con un punto en común: para ellos Pumuky significaba mucho.

Sin embargo, y aquí está lo más destacable de la novela, no van a ser los personajes quienes nos ayuden a saber qué fue lo que realmente pasó con Pumuky, sino el propio lector. Gracias a las pistas y datos que cada uno de ellos aportan, podemos ir juntando cada una de las piezas, actuar como detectives y descubrir la verdad.

TAREA.

Comentar esta curiosa forma de desarrollar la acción argumental, sobre todo relacionándola con los dos tipos de letras que aparecen impresas en la novela y que, como se habrá podido observar, corresponden a la primera y tercera persona verbales.



III. FORMA:

Otro de los grandes aciertos de la obra es su forma o estructura.

Está planteada como un conjunto de entrevistas realizadas a una serie de conocidos y amigos del fallecido (no adelanto nada que no se diga desde el principio de la obra), entrevistas de las que se han eliminado las preguntas, dejando sólo las respuestas (que tienen algunas veces un cierto aire de confesiones hechas al psicólogo o psiquiatra), tras las que se siguen o a las que anteceden unos fragmentos de la narración realizados por un observador omnipresente que se centra en la relación del protagonista con cada uno de esos entrevistados.

La riqueza de este planteamiento es evidente: cada uno de los personajes tiene su propia visión del asunto, su propia imagen del fallecido (Pumuky o Guy), su propia forma de expresión y su mundo, referentes culturales, edad e historia. Esto es un reto para la escritora, reto que consigue superar con nota, como si llevara una pértiga con la que saltar la alta valla que ella misma se ha puesto. Por otra parte no es gratuita esta forma de contar, sino totalmente relacionada con el nombre de la obra (frase cuyo autor puede descubrirse leyendo la novela). ¿Qué es la realidad? Cada cual tiene su propia interpretación de la misma y cualquier historia podría valer para demostrarlo, bastando para ella que hayan formado parte de la misma, o que hayan sido testigo de la misma, al menos dos personas, aunque cuantas más mejor.

Es posible que quizá también por esto el libro se venda con cuatro portadas diferentes (la misma, con fotografía en blanco y negro pero con un fragmento remarcado en un color distinto según la variante), todo es, claro, según el color del cristal con que se mire, por mucho que la fotografía esté en objetivo y frío blanco y negro.

Pero aún hay más ya que desde el principio sabemos que Pumuky muere (¿Cómo? ¿Por qué?) y el libro se construye a partir de distintos enfoques, como un caleidoscopio que revela varios reflejos de la realidad hasta llegar a una hiperrealidad que construimos en nuestra mente.

TAREA.

Como se habrá podido observar con la lectura de la novela, esta no sigue el orden “lógico” en cuanto a su estructura o composición de “Exposición, nudo, desarrollo, punto culminante y resolución”, por ejemplo. La novela empieza anunciándonos ya desde casi las primeras líneas que Pumuky ha muerto (como Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez) y, a partir de ahí, se construye la trama de la misma.

Hablar, por tanto, de si en la novela hay una composición lógica o artística, de la  relación entre contenido y estructura, de aspectos técnicos como el punto de vista y de las técnicas narrativas y de todo aquello que nos pueda ayudar a la hora de enfocar la peculiar forma de esta novela.


B. Estilo

  1. El lenguaje y sus particularidades: la lengua.

El estilo literario es la manera de expresarse propia de cada autor, de cada escuela literaria, de cada época, etc. Así, no sólo podemos hablar del estilo de Cervantes (característico de este gran autor), sino del estilo culterano (típico de una escuela española del siglo XVII) o del estilo renacentista (propio de la época del Renacimiento).

Desde los comienzos de la literatura europea – en Grecia y Roma -, se creía que el estilo tenía que adaptarse al tema de que se hablara. Esto era debido a que se veía el mundo perfectamente ordenado, y se afirmaba que a cada cosa le correspondía una manera de ser fija, y unas determinadas palabras para expresarla. Por ejemplo, un héroe debía ser siempre valiente y esforzado; un rey, poderoso y justiciero; una niña, inocente y dulce; un criado, fiel y servicial… Del mismo modo, unas palabras o unas expresiones serían las más propias para hablar del héroe, mientras que otras lo serían para referirse al criado. Como el mundo se veía dividido en categorías, el estilo debía, pues, ajustarse a ellas. Por eso, el estilo, según los clásicos grecolatinos, se dividía en sencillo, medio y sublime.

En general, puede decirse que el ESTILO SENCILLO era el espontáneo y natural y servía para tratar de cosas humildes. El ESTILO MEDIO era más cuidado y elegante. Se utilizaba para expresar conceptos algo más elevados. El ESTILO SUBLIME se usaba para manifestar las actitudes dramáticas y entusiastas y se aplicaba a asuntos nobles y grandes. Se llenaba de adornos y resultaba solemne y magnífico. Virgilio, el gran poeta latino, puede servir de ejemplo para estudiarlos. Obsérvese que él, cuando hablaba de los pastores con sus ovejas, utilizaba el estilo sencillo. Mientras que para referirse a los campesinos, con sus bueyes y sus árboles frutales, usaba el estilo medio. Y finalmente, para cantar en La Eneida las hazañas de un héroe famoso, aplicaba el rico vocabulario y las brillantes imágenes del estilo sublime,

Pero hay otros tipos de estilo.

SEGÚN EL CARÁCTER DEL ESCRITOR. En el siglo XVII se descubre que las cosas del mundo no son iguales para todos, puesto que cada uno las ve a su manera. Por eso, el lenguaje que trate de representar la realidad irá cambiando según el individuo que lo utilice, e incluso según el estado de ánimo en que se encuentre el autor. De acuerdo con ello, habrá infinidad de clases de estilo, pues el escritor puede ser un hombre entusiasta, ecuánime o frío…, o hallarse en un estado de euforia, de depresión, de serenidad… En cada caso variará su expresión y, por lo tanto, su estilo. Por eso pudo decirse entonces que ‘el estilo es el hombre’.

SEGÚN LA VISIÓN DEL MUNDO QUE TIENE EL AUTOR. El artista desea a veces explicarnos una realidad que le impresionó muy vivamente, y procura reproducirla tal cual él la vio, sin deformarla en absoluto. Entonces utiliza un estilo REALISTA. Para hacer arte realista, es necesario un minucioso análisis de todos los elementos de lo real, con el fin de reproducirlos en la obra con la mayor exactitud posible.

Otras veces, el autor, a través de su visión personal, nos presenta una realidad deformada, distinta de la que vemos habitualmente, pues en ella se ha hecho una selección; es decir, se han destacado ciertos rasgos que al autor le parecieron más expresivos y, en cambio, se han olvidado otros muchos que él creyó indiferentes. Por ejemplo, un pintor, cuando pinta la realidad con las perspectivas adecuadas y los colores y las formas exactamente imitadas de los objetos que tiene ante su vista, ejecuta una pintura realista, y a nosotros nos parece tener delante de los ojos una fotografía. Sin embargo, para otro pintor, los objetos se habrán convertido sólo en siluetas, puesto que lo que más le impresionó fueron las formas. Para otro, en cambio, cada objeto será una mancha de color, puesto que lo que a él le gustó fue el conjunto armónico de los colores, etc. El primer pintor nos daría una visión realista del modelo, los otros una visión, “estilizada”. La estilización puede llevamos por dos caminos opuestos: o bien a ver en las cosas sólo su lado bueno o bello – arte o estilo IDEALISTA  o bien a destacar únicamente la fealdad de las cosas con el fin de que ello nos produzca una fuerte impresión – arte o estilo EXPRESIONISTA.

SEGÚN LA FORMA DE EXPRESION. Él estilo puede también clasificarse  teniendo en cuenta no el carácter del escritor ni su visión del mundo, sino el tipo de lenguaje empleado, conciso o bien AMPULOSO, SOLEMNE o JUGUETÓN, RETÓRICO o FAMILIAR…

TAREA.

Analizar a grandes rasgos el estilo y el lenguaje que aparece en la novela: ¿es realista?, ¿idealista? ¿familiar?

    1. Apreciación y valores de la novela:
  1. Valores diversos: lógicos, éticos, estéticos, lingüísticos, etc.

TAREA.

Este último apartado lo utilizaremos como un “cajón de sastre” en el que podemos introducir todo aquello que nos llame la atención de la novela y que no se haya trabajado ya.

Como se suele decir: “como muestra un botón”. Os recopilo algunas opiniones extraídas de distintas páginas que hablan sobre la novela para animaros en vuestras opiniones. Podéis opinar de una, de varias, aportar lo vuestro,…: lo que creáis conveniente para acabar de enriquecer el análisis que hemos hecho de la novela.

A mí, por ejemplo, me ha llamado la atención que los “tres protagonistas” masculinos no tengan un verdadero “padre”. También me ha llamado la atención la moral que mueve a todos ellos, que se llegan a acostar con su madrastra, por ejemplo. O el hecho de que todos los capítulos que están en tercera persona y que, por tanto, nos va a narrar un autor omnisciente, tengan un título relacionado con una mujer, con lo femenino (a excepción del primero y el último) y que, además, ese título retrate distintos nombres/formas o características de mujeres (se podría comparar con La perfecta casada, de Fray Luis de León cuando nos habla de distintas mujeres de la época e incluso con distintos personajes femeninos de El libro de buen amor, del Arcipreste de Hita –Trotaconventos, trotacalles,…-)….

Os abro varias puertas de debate: vosotr@s mism@s.

Ateniéndose a las tesis situacionistas, desde Debord a Baudrillard, sobre la construcción de la hiperrealidad, Lucía Etxebarria ha escrito muchas novelas en una: un thriller trepidante, un análisis de la desintegración de los modelos amorosos y relacionales de hoy en día, una aguda sátira social… y trece visiones diferentes de una misma historia, una amalgama de miradas que acaba siendo tan fiel a la realidad como el mosaico al original. Divertida, entretenida, certera, cruel a ratos, intensamente erótica en otros, engancha hasta la última página y no dejará a ningún lector indiferente.

Publicado por Guillermo Arróniz López el 21/02/2010 en Cultura y Ocio | Comentarios cerrados

Ella sentía el discurrir de sus dedos en cosquilleos como aleteos de mariposa, espasmos fugaces, escalofríos. Todo transcurría en un raro silencio, denso y casi palpable como gelatina, arrobador y místico, tembloroso, punteado por ruidos extraños –quizá el galope de las ratas sobre los altos techos, o el trabajo de las termitas en la mampostería, o el crujido de alguna tabla centenaria- y por su propios jadeos”. Pág. 105.

Se expresaba con autoridad incuestionable. Cada frase que Leonardo articulaba parecía impresa en mayúsculas, portadora de una verdad absoluta, fonada con una voz pausada y clara que se ocupaba en exclusiva de cosas unívocas […] y una entonación de persona sensata y cuerda que merodeaba con arrogancia por los linderos de la omnipotencia. Dejaba caer nombres de grandes escritores y citaba frases o versos como si hubiera conocido personalmente a los autores porque, aunque Leonardo no había escrito una novela en su vida, parecía haberlas leído todas”. Páginas 210-211.

. Por último cabe destacar el tono casi objetivo, algo frío, de espectador, con el que ese/a narrador/a nos pone en conocimiento de los hechos acontecidos. Pues le son ajenos no le duelen… y sin embargo, pueden olerse las emociones, el daño, la pena, la alegría y la desesperación, a través de ese testimonio que se nos da “desde fuera”.

El narrador o narradora ha recibido el encargo de escribir la biografía del grupo (porque las biografías de cantantes autodestructivos y bellos como Ian Curtis, Kurt Cobain o Jim Morrison siempre resultan éxitos de ventas), y por eso va entrevistándose con la gente que lo rodeó. Desde el compañero de grupo y mejor amigo de la infancia, Romano, a las mujeres que de modo directo o indirecto lo trataron en sus últimos años de vida. Todas esas miradas van formando el puzle de la novela, que finalmente nos ofrece el retrato de un ser al límite, obsesionado con la imagen que los demás tenían de él y la incapacidad de disfrutar de una vida que vivió al límite, exprimida hasta la última gota.

Esta novela demuestra que la realidad no existe. Que cada hecho pasa por el filtro de nuestra interpretación y nuestra percepción y que, por lo tanto, a partir de una situación vivida existirán tantas realidades como personas las vivieron, o como medios las amplifiquen y las distorsionen. Proponemos un experimento a los lectores: que llamen a los comensales de la última cena de Nochebuena en la que estuvieron y les pidan que les digan cuál fue el menú y cuáles los modelos de los presentes. Verán cómo las respuestas no coinciden.

De la misma manera, en esta novela hay un hecho, la muerte del cantante, y diferentes versiones de todos los que lo conocieron. Cada uno tiene una tesis sobre lo que pasó, y cree tener las pruebas que refutan dicha tesis. Pero el lector se dará cuenta, al cotejar las versiones, de que las mentiras, las malinterpretaciones y los engaños, conscientes o no, nublan la percepción de los que lo rodearon.

Es el lector quien debe decidir cuál es el final de una novela que tiene mecanismo de novela negra, pero que en realidad propone muchas más cosas. Se trata de un juego muy complicado de cajas chinas, en el que cada historia contiene una historia nueva.

Etxebarría compone tres historias distintas sobre lo que podría haber pasado con Pumuky, pasando de un registro a otro de manera fluída. A veces un relato sumamente erótico, en otras un trepidante thriller y al mismo tiempo una especie de sátira sobre la hipocresía que acompaña a la sociedad de hoy en día. Tres planos de realidad diferentes que bien podrían ser tres más, o incluso infinitos. Con esta novela, la autora aplica ideas provenientes de la física cuántica, desconfíando así del hecho de que exista un solo plano de realidad posible. El espacio y el tiempo son remodelados, por tanto, con tal de crear una historia que aclare la muerte de Pumuky. Puede que no exista una sola explicación certera de lo que sucedió con el cantante. Lucía Etxebarría propone tres de ellas.

Sin embargo, realidad y percepción son palabras que tienen significados distintos en el texto ya que Etxebarría afirma recoger el legado intelectual desarrollado por el postestructuralismo. La teoría de la hiperrealidad, de la que fueron fieles adscritos teóricos como Michel Foucault, Jean Braudillard o Gilles Debord es asimilada a pies juntillas por la autora para evidenciar (como si no lo supiésemos ya) que los medios de comunicación de masas construyen una realidades artificiales que todos aceptamos como tales. Así, y por si todavía no te habías dado cuenta, el personaje de Pumuky y su teórica banda, los Sex & Love Addicts, su teórica muerte y los teóricos personajes que le rodean, son todos ficticios.

En 1963, un joven Vicente Leñero (México, 1933) gana el Premio Biblioteca Breve con Los albañiles, una brillante y laberíntica novela que gira en torno a la muerte del viejo albañil don Jesús. A través de los interrogatorios a los que somete al resto de los albañiles y a otras figuras del entorno de don Jesús, el investigador policial Munguía descubre los motivos de cada uno de los entrevistados para matar a la víctima. Además, los monólogos de los personajes pasan, sin que apenas el lector se percate, de ser hablados a ser pensados, con lo cual se profundiza en la caracterización de estos seres agobiados por distintos conflictos.

A simple vista, el argumento de la novela más reciente de Lucía Etxebarria (España, 1966), Lo verdadero es un momento de lo falso, resulta parecido al libro de Leñero: el joven Pumuky, vocalista de un exitoso grupo musical, resulta muerto de un disparo en la cabeza; no queda claro si se trató de un suicidio o un homicidio; a través de los testimonios de la gente cercana, el lector construye su propia versión de los hechos.

Sin embargo, hasta ahí llegan las semejanzas entre ambas obras. Lejos está Lucía Etxebarria de alcanzar la altura literaria de Leñero. Lo verdadero es un momento de lo falso tiene el encanto de los buenos chismes: nos presenta las intimidades, vida sexual e infidelidades incluidas, de los compañeros de grupo de Pumuky, las madres de estos, sus novias y sus amantes. La estructura presenta dos planos alternados, uno después de otro: el primero está dedicado a revisar algunos pasajes de la vida del personaje en turno, mientras que el segundo es una entrevista en forma de monodiálogo (un monólogo en el que se adivina la voz del interlocutor) que la narradora del libro hace a dicho personaje para interrogarlo sobre la vida y la muerte del protagonista.

No sufrirá quien decida adentrarse en las páginas de esta novela: la verdad, es muy entretenida y fácil de leer. La autora explota bien el morbo del lector al presentarle seres que guardan secretos, que mienten, que tienen varias parejas sexuales, que practican el sexo en lugares públicos. Quizá un problema de la obra sea no asumirse como el libro de entretenimiento que es. Me explico: entre sus páginas nos encontraremos diversas citas y paráfrasis de teóricos como Baudrillard, Debord y Foucault, que critican, entre otros asuntos, la alienación que la televisión causa en sus espectadores. Sin duda, los planteamientos de estos señores resultan interesantes, dignos de tomarse en cuenta. La cuestión es que la novela no está a la altura de sus referencias.

No hay profundización en los personajes. Las historias que cuenta suelen parecerse mucho entre sí, de modo que llegan a confundirse. Resulta inverosímil que los entrevistados narren a una perfecta desconocida los detalles que estos personajes cuentan a la narradora (con quiénes se acuestan, a quiénes desean, por cuáles orificios tienen relaciones). Además, ante la generosidad de estos seres para ventilar sus vidas privadas, ¿para qué valerse de dos planos distintos, si el resultado viene siendo el mismo?

Literatura erótica

Lucía Etxebarria continúa en esta novela en su línea de la llamada “literatura erótica”. Muestra con todo tipo de detalles los encuentros sexuales que mantienen los personajes, sin ningún tipo de pudor o “censura”. Describe minuciosamente los pensamientos sexuales de la gente que habla en ella y, a su vez, los sentimientos, pero cambiando un poco de registro con respecto a sus libros anteriores.

Lo verdadero es un momento de lo falso pasa a ahondar más en el thriller, demostrando así que no es autora de un solo registro, sino que puede pasar de un género a otro sin dejar de escribir libros formidables. Es difícil que su prosa, sencilla pero conmovedora, deje indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal. No se anda con rodeos, sino que describe y explica todo de una manera directa.

La realidad no existe

La historia que nos narra consigue enganchar desde el principio, avanzar con suavidad y terminar en el anunciado fin: la muerte. Pero poco importa ese esperado fin porque por el camino, se descubren personas y acontecimientos tan intrigantes e increíbles como la propia historia en sí.

Tras la lectura de este libro solo podemos preguntarnos ¿qué es la realidad? Cada uno de nosotros tenemos siempre una visión de los hechos diferente a la de las personas que vivieron algo que ocurrió a nuestro lado. Nada es totalmente cierto, todo depende del prisma desde el que se mire, tal vez por eso, la máxima de esta novela, el libro tiene cuatro portadas diferentes, con cuatro colores diferentes.

Estamos ante un thriller trepidante, un análisis de la desintegración de los roles amorosos y de las parejas de hoy en día, una sátira social y trece enfoques diferentes de la misma historia, un mezcla de miradas que acaba siendo tan fiel a la realidad como un puzle a la imagen inicial.

Santos SANZ VILLANUEVA | Publicado el 12/03/2010


La obra narrativa de Lucía Etxebarria (Valencia, 1966) forma parte de un proyecto unitario que busca dar un testimonio social ácido de ciertas formas de vida actuales. En la misma onda sigue
Lo verdadero es un momento de lo falso. El centro de la novela es el cantante veinteañero Pumuky, cuya muerte violenta podría ser un suicidio o un asesinato. A partir de este interrogante, la autora monta un relato perspectivista donde se cruzan noticias sobre el protagonista procedentes de un amplio número de gentes próximas a él: los otros dos miembros de Sex & Love Addicts -nombre más que revelador de su grupo musical-, familiares, allegados o conocidos de los tres músicos y profesionales del espectáculo y la cultura. Pasajes en tercera persona de un narrador omnisciente y declaraciones en primera de los personajes proporcionan abundantes datos tanto del fallecido como de su entorno. Aunque Pumuky posea una personalidad compleja, ostenta un valor representativo de vidas modernas marcadas por la desorientación existencial. Los otros personajes encarnan también varios tipos de la hora presente.

En conjunto, la novela presenta el retrato negativo de un grupo de clase media formado por gente acomodada, profesionales y artistas. Sexo, promiscuidad, drogas, turbias relaciones de pareja, chanchullos empresariales, falsedades del mundo artístico, literario y mediático ofrecen una estampa coral muy negativa marcada por el egoísmo, la infidelidad y la soledad; en suma, un mundo sumido en el oportunismo, la deslealtad y la mentira.

A esta cualidad engañosa de la realidad responde el título, tomado de una afirmación del cabecilla del movimiento situacionista Guy Debord, según indica el propio texto. Entraría, así, en el propósito de Etxebarria hacer un relato de pretensiones intelectuales y de intención medio política. Sin embargo, si era esa su voluntad, se queda muy lejos de lograrla. La culpa la tienen la precariedad y pobreza de un estilo funcional descuidado, la abundancia de tópicos, los personajes esquemáticos, algún error y caer en la mala literatura (la chica “se abrió dulcemente para él, plena de néctar como una flor nocturna”, se dice sin ironía alguna). Por desgracia, la historia no logra trascender el simple costumbrismo crítico.

1 Casado Velarde, M. (1983: 235): Teoría semiótica. Lenguajes y textos hispánicos. Madrid, CSIC.

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